Marcablanca, la biblioteca comunitaria que se rebela contra las lógicas de consumo
A su regreso a Madrid tras diez años en México, Blanca Sotos impulsa Marcablanca, un espacio híbrido entre biblioteca, archivo y un taller de experimentación dedicado a la investigación artística que se articula en torno a varias convocatorias. Un lugar ubicado en el barrio Usera de Madrid que propicia algo que hoy se nos hace cada vez más esquivo: el encuentro entre las personas. Por Consuelo Olguín Aguilera En un barrio atravesado por transformaciones urbanas y tensiones de gentrificación, Marcablanca funciona desde hace casi una década como un espacio difícil de clasificar: no es exactamente una biblioteca ni un archivo ni un centro cultural. Es, más bien, una práctica cotidiana de acceso libre al conocimiento mediante publicaciones relacionadas a las artes y a la cultura visual. “Por primera vez tenía todos mis libros en un mismo lugar. Podía guardarlos en una casa o abrirlos a la gente. Elegí lo segundo”, plantea en esta entrevista Blanca Sotos, gestora del espacio. — ¿Cómo...